La herencia – El proceso sucesorio

El proceso sucesorio en las Baleares

Abogados especialistas en herencias

La sucesi贸n mortis causa no se desarrolla en un instante, sino que se inserta en todo un proceso, en el que pueden distinguirse una serie de fases o momentos, identificables y diferenciados conceptualmente, a pesar de que algunos de ellos puedan coincidir en el tiempo. Existe bastante acuerdo en la doctrina a la hora de establecer cu谩les sean estas fases del proceso sucesorio, al menos en t茅rminos generales, ya que siempre existir谩n matices de un autor a otro. De este modo, suelen diferenciarse como tales: la apertura de la sucesi贸n, la vocaci贸n a la herencia, la delaci贸n de la herencia y la adquisici贸n de la herencia.

Obviamente, esta descripci贸n es muy generalista. En algunas de estas fases pueden distinguirse, a su vez, algunos momentos singulares e identificables de manera diferenciada. 脡stos se dan sobre todo en las dos 煤ltimas fases, en la delaci贸n y en la adquisici贸n. As铆, hay que referirse a la aceptaci贸n, que se produce (o no) tras la delaci贸n, es decir, tras el llamamiento a la herencia, y mediante la cual el llamado manifiesta que efectivamente accede a convertirse en heredero. Mientras esto sucede, en tanto los herederos no se pronuncian a favor de la aceptaci贸n de la herencia, 茅sta se encuentra yacente y en administraci贸n: es la situaci贸n conocida como herencia yacente. Tras ello, deber谩 procederse a la adjudicaci贸n de los bienes hereditarios, a la asignaci贸n de 茅stos al heredero o herederos. Esta 煤ltima circunstancia, la de pluralidad de herederos, es importante, ya que en este caso deber谩 procederse a la partici贸n o reparto de dichos bienes hereditarios. Esta operaci贸n no es sencilla ni autom谩tica, por lo que durante un periodo existir谩 lo que se denomina comunidad hereditaria.

A modo de recapitulaci贸n, podemos decir:

1) Que en el proceso sucesorio pueden reconocerse esas cuatro fases o momentos fundamentales, capaces de estructurarlo y definirlo: apertura de la sucesi贸n, la vocaci贸n a la herencia, la delaci贸n de la herencia y la adquisici贸n de la herencia.

2) Que estas cuatro fases no agotan todos los momentos identificables en el proceso sucesorio.

3) En consecuencia, a estas fases fundamentales habr谩 que a帽adir otros momentos, que completan los posibles huecos que pueden detectarse en el proceso (en este sentido, por ejemplo la adquisici贸n de la herencia, en el caso de que sean varios los herederos, supone la realizaci贸n de la partici贸n y la conformaci贸n entre tanto de la llamada comunidad hereditaria).

Veamos brevemente estas fases o momentos principales del proceso sucesorio, sobre los que hay que insistir que pueden coincidir algunos de ellos en el mismo instante.

La apertura de la sucesi贸n

La apertura de la sucesi贸n se produce con la muerte del sujeto de cuya sucesi贸n se trata. El art铆culo 657, el primero que el CC dedica a las sucesiones, es claro a este respecto: “Los derechos de una persona se transmiten desde el momento de su muerte”. El art铆culo 659 CC se ocupa inmediatamente de delimitar que se transmite exactamente: los bienes, derechos y obligaciones del causante que no extinguen por su muerte.

La muerte, que como sabemos supone la extinci贸n de la personalidad (art. 32 CC), no es el 煤nico hecho determinante de la apertura de la sucesi贸n. Tambi茅n la declaraci贸n de fallecimiento tiene como efecto, entre otros, la apertura de la sucesi贸n (art. 196. 1 CC), si bien, como hemos visto, 茅sta no se desenvuelve exactamente igual que la sucesi贸n producida por la muerte. El legislador es consciente de que frente a 茅sta, la declaraci贸n de fallecimiento es una presunci贸n de muerte, que puede ser destruida con la reaparaci贸n del fallecido o por la simple noticia (probada) de su existencia. Ello aconseja la adopci贸n de algunas cautelas, ya indicadas, entre las que destaca que los herederos no puedan disponer a t铆tulo gratuito de lo que obtengan de la sucesi贸n hasta cinco a帽os despu茅s de la declaraci贸n de fallecimiento (art. 196. 2 CC), o que deba transcurrir el mismo plazo para que se proceda a la entrega de los legados, no teniendo antes tampoco los legatarios derecho a exigir su entrega (art. 196. 3 CC).

La vocaci贸n a la herencia

La vocatio ha de traducirse literalmente como llamada o invitaci贸n. La vocaci贸n a la herencia permite identificar qui茅nes son las personas llamadas a convertirse en herederos. Qui茅nes sean exactamente los llamados, es decir, los posibles herederos, depende de las disposiciones testamentarias que puedan existir o de las reglas de la sucesi贸n intestada o, en su caso, de ambas conjuntamente. Obviamente, el presupuesto para todos ellos es que tengan la capacidad para suceder que, como hemos visto, es predicable de todos, ya que la ley, a la que se remite el art铆culo 744 CC, no incapacita de modo absoluto a ning煤n sujeto.

La delaci贸n de la herencia (ius delationis)

Directamente relacionada con la vocaci贸n, hasta el punto que puede confundirse con ella, existe otra fase del proceso sucesorio llamada delaci贸n de la herencia o ius delationis. Para que aquel que ha sido llamado a la herencia, como candidato a convertirse en heredero, llegue efectivamente a serlo, debe procederse a realizarle el ofrecimiento concreto de 茅sta. Ser谩 el momento para que el llamado manifieste si acepta o no la herencia deferida.

Vocaci贸n y delaci贸n no tienen por qu茅 coincidir de forma obligatoria en el mismo momento. Existen supuestos en los que necesariamente ambas se desenvuelven en momentos distintos: primero se produce el llamamiento y posteriormente la delaci贸n, el ofrecimiento concreto de la herencia para que sea aceptada o no. Si lo es, el llamado se convierte en heredero, s贸lo o en uni贸n de otros.

La adquisici贸n de la herencia

La adquisici贸n de la herencia se produce una vez que el llamado lleva a cabo, tras la delaci贸n, su aceptaci贸n. De este modo, entre la delaci贸n y la adquisici贸n media un lapso de tiempo, m谩s o menos largo, en el que tiene lugar esta 煤ltima. En esa fase, caracterizada por la inexistencia de sucesor, la herencia se encuentra yacente.

Hay que aclarar que este sistema de adquisici贸n de la herencia se corresponde al modelo existente en el Derecho romano. La alternativa, planteada en animada pol茅mica por nuestra doctrina a partir de los a帽os cuarenta del siglo pasado, es la llamada tesis germanista. El sistema del C贸digo civil alem谩n difiere del sistema romano en el hecho de que la herencia pasa autom谩ticamente, ipso iure, del difunto al heredero con la misma apertura de la sucesi贸n, sin que sea necesaria la aceptaci贸n. 脡sta opera posteriormente a modo de confirmaci贸n de la adquisici贸n ya realizada, o desde otra perspectiva, la aceptaci贸n, seg煤n el planteamiento germanista, representar铆a una renuncia del derecho a repudiar la herencia.

La pol茅mica tiene mucho de artificioso, dada su poca trascendencia pr谩ctica. Sea como fuere, la mayor铆a se adhiere al planteamiento romanista de que la herencia se adquiere por la aceptaci贸n. Se cuenta para ello con argumentos contundentes y suficientes 鈥揺ntre ellos los antecedentes hist贸ricos鈥 para rechazar que la aceptaci贸n, como sostienen los germanistas, sea una simple renuncia del derecho a repudiar la herencia.

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